Un hombre lituano de 50 años ha sido detenido recientemente en España por fingir ataques cardiacos en varios restaurantes para evitar pagar la cuenta, según varios medios locales.
El hombre, identificado únicamente como Aidas J. pero conocido localmente como el ‘gastrojeta’, ha intentado la estafa al menos 20 veces en el último año en diferentes restaurantes cerca de Alicante, según el diario español El País y la agencia de noticias española EFE.
La última vez, a fines de septiembre, el hombre pidió una paella de mariscos y dos whiskys en el restaurante El buen comer y la cuenta ascendía a 34.85 euros (unos 36.80 dólares), informan los periódicos.
El hombre trató de marcharse sin pagar, pero el personal del restaurante le detuvo y le hizo notar que aún tenía que abonar la cuenta, según EFE, citando al gerente de El Buen Comer, Moisés Doménech.

El hombre se enfadó visiblemente y dijo que iba a sacar el dinero de su habitación de hotel. Cuando el personal se negó a dejarle marchar sin pagar, el hombre se tiró dramáticamente al suelo y fingió sufrir un infarto, según la agencia.
Le gustan el whisky y la buena comida
El ‘gastrojeta’ actúa tanto en comidas como cenas e, incluso, al tapear, y en su historial cuenta con comandas de arroz y bogavante o entrecots con el denominador común de acompañarlos con varios whiskys (siempre White Label). Normalmente pide una tapa de ensaladilla rusa, "que parece que le gusta bastante", explicó a EFE un policía que ha participado en cuatro de las detenciones.
Según el agente, el hombre viste usualmente unos pantalones largos de color gris, un polo, zapatillas de trekking y chalecos de reconocidas marcas.

Doménech, el gerente del restaurante El buen comer, le tomó varias fotos al sospechoso y se las mandó a otros restaurantes de la Asociación Provincial de la Hostelería (APEHA) para que no vuelva a hacer de las suyas el futuro.
Un portavoz de la Policía Nacional de Alicante confirmó al medio Insider que el hombre era reincidente. "Fue detenido en múltiples ocasiones en la ciudad de Alicante. El modus operandi era el mismo", dijo.
El portavoz de la policía precisó que el hombre había sido ingresado en prisión, aunque no sabían por cuánto tiempo. Tampoco reveló si ahora estaba en libertad.
El policía que lo ha detenido cuatro veces dice que el hombre suele sonreír cuando llegan los agentes, y que nunca se sonroja ni pierde la tranquilidad, quizá porque “se ve impune”. Algunos piensan que, con varias copas encima, probablemente le da igual pasar una o dos noches en la celda antes de ir ante el juez.
